Cómo salvar un error en la cocina

Cocinar es tanto un arte como una ciencia, y, aunque hay algunos procesos muy establecidos, todos cometemos errores de vez en cuando. Por eso, siempre deberíamos verle el lado divertido y adaptarnos cuando algo no sale como lo esperábamos. Desde que se nos pase la mano de sal o azúcar un platillo hasta que se nos quede pegado un queque, los imprevistos en la cocina son parte del proceso. Lo importante es saber cómo solucionarlos. Aquí te compartimos las formas más efectivas de arreglar esos errores comunes y disfrutar de los resultados.

En lo que llamamos “cocina caliente”, es importante ir probando las recetas mientras se va preparando para poder tener chance de arreglar algún error. La cantidad de sal es uno de los factores que debemos cuidar. Al agregar este condimento, se puede ir haciendo de forma gradual para que no se nos pase de la mano -y esto se puede hacer con el azúcar, el picante y otros sabores fuertes-, pero si esto sucede en, por ejemplo, una sopa o un guiso, existe la posibilidad de ponerle más agua, leche o algún caldo sin sal. También, si la receta lo permite, se puede agregar un chorrito de limón o un poco de azúcar para equilibrar los sabores.

Si la receta que estamos preparando quedó muy picante, es posible agregar más de los ingredientes principales para que se diluya. Puede ser más arroz, pasta o vegetales. También el dulce, los lácteos o la grasa pueden ayudar a contrarrestar el picante. Por ejemplo, el yogurt, la leche de coco, un poco de mantequilla, un toque de azúcar o miel son buenas opciones, en caso de que la receta los incluya.

Cuando un plato queda muy líquido, definitivamente es posible arreglarlo. Si es, por ejemplo, un puré de papa, las hojuelas de puré Richly son perfectas para dar una mejor consistencia. Cuando una salsa nos quedó muy aguada, la mejor manera es agregar un poco de maicena disuelta en agua fría. Y, dependiendo de la salsa, agregar purés de papa, zanahoria o legumbres, ayudará a que quede menos líquida y, además, le dará más sabor.

El error más fácil de arreglar es cuando algo queda con poco sabor, ya que es posible agregar más especias o hierbas, e incluso el limón o el vinagre pueden ayudar a darle otra capa de sabor. También se pueden complementar los sabores con semillas, frutos secos o vegetales frescos. Solamente es cuestión de identificar qué tipo de sabor le hace falta.

Habrá algunas ocasiones en que la solución sea reimaginar. Tal vez el platillo que estábamos preparando no quede bien, pero de ahí podamos tomar otro camino para crear uno nuevo y, al mismo tiempo, no desperdiciar nada.

Por ejemplo, al cocinar carnes, algunas veces nos quedan muy secas o duras. Si esto sucede, una opción es desmenuzar y mezclarla con un caldo o salsa y que, así, se re hidrate un poco. O al estar desmenuzada, también podemos hacer tacos o sándwiches.

Y si, por el contrario, preparamos unos trocitos de carne y quedaron con mucho líquido, entonces se pueden transformar en un arroz con carne, ya que el arroz absorberá el líquido y, además, quedará con un gran sabor.

Por último, ya hemos hablado en otras ocasiones que en la repostería las recetas son muy exactas y es muy difícil arreglar errores, sin embargo, podemos reinventarlas. Un ejemplo es cuando un queque se queda pegado al molde. En este caso, y si es de chocolate, les recomendamos servir las boronas en envases para que parezca tierra y se colocan gomitas de gusanos y, listo, ya tenemos un postre muy divertido para los peques de la casa. Con esas mismas boronas es posible hacer cake pops, que estarán igual de deliciosos y se disfrutarán igual o más.

Este tipo de cambios son los que debemos idear para aprovechar un postre o repostería que no salió como queríamos. Por lo general hay formas de aprovecharlos y que, de esta manera, no se desperdicien.

¿Qué otros tips nos pueden compartir para arreglar errores en la cocina? ¡Cuéntennos en las redes sociales de Richly!

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