Es versátil, es ligera y está cargada de beneficios: la espinaca es uno de esos ingredientes que siempre vale la pena tener a mano. Su sabor suave y su textura amigable la convierten en una excelente opción tanto para quienes aman los vegetales, como para quienes todavía están aprendiendo a quererlos.
Acá te contamos por qué la espinaca es una aliada increíble para tu salud y tu cocina, y cómo podés incorporarla en tu día a día sin complicaciones.
Beneficios nutricionales
La espinaca es baja en calorías, pero altísima en nutrientes. Es una excelente fuente de vitaminas y minerales esenciales, como las vitaminas K, A, C, ácido fólico, hierro y calcio. Al consumirla, estamos aportando diferentes beneficios a nuestro cuerpo, como los siguientes:
Salud ósea: la vitamina K y el calcio contribuyen a la formación y mantenimiento de huesos fuertes.
Ayuda a prevenir la anemia: gracias a su contenido de hierro, puede ser una aliada.
La vitamina C presente en las espinacas ayuda a absorber el hierro y también favorece el sistema inmunitario, aumentando la capacidad del organismo para combatir enfermedades e infecciones.
Protección cardiovascular: su contenido en potasio ayuda a controlar la presión arterial y reduce el riesgo de enfermedades del corazón.
Mejora la salud ocular: contiene luteína y zeaxantina, antioxidantes que protegen los ojos de daños por rayos UV y cataratas.
Salud digestiva: su alto contenido de fibra y agua favorecen la digestión y previenen el estreñimiento.
Cruda o cocida: la espinaca se adapta a todo
Una de las grandes ventajas de la espinaca es su versatilidad. Si es cruda, se puede incluir en ensaladas, batidos verdes e incluso en wraps o sándwiches. Y si queremos consumirla cocinada, hay una infinidad de opciones en las que se pueden incluir:
- En guarniciones, salteada con ajo y aceite de oliva, con hongos o con garbanzos.
- Cremas o muffins salados.
- En deliciosos rellenos para lasañas, pasteles o empanadas.
- Para fiestas o reuniones, se convierte en una boquita que encantará a todos los asistentes, ya sea en dip o en tostadas.
- En los desayunos también podemos incorporarla, como en estos huevos Popeye o en omelettes o con huevos picados.
Es importante tomar en cuenta que la espinaca se reduce mucho al cocinarla debido a la cantidad de agua que tiene, por lo que es recomendable agregar más cantidad de la que se cree necesaria a la hora de cocinarla.
Cómo elegirla y conservarla
Al comprar espinaca fresca, buscá hojas de color verde intenso, sin manchas ni bordes marchitos. En casa, lavala bien, secala y guardala en un recipiente con papel absorbente para que dure más en la refri.
También podés congelarla: primero hervirla brevemente y enfriar en agua con hielo, para que se mantenga crujiente, escurrila bien y almacenala en porciones listas para usar.
No hace falta ser Popeye para disfrutar de los beneficios de la espinaca. ¡Solo necesitás ganas de comer rico, nutritivo y variado!