¿Les ha pasado que quieren variar sus comidas, pero no saben cómo hacerlo sin tener que aplicar técnicas complicadas? La buena noticia es que con pequeños ajustes en las recetas que ya conocemos podemos crear platillos completamente diferentes, transportando nuestra mesa a distintas partes del mundo. ¿Cómo? Simplemente jugando con los ingredientes que probablemente ya tenemos en casa, o teniendo que comprar muy poco.
Esto no solo nos va a mostrar muchas opciones diferentes de sabores y recetas, sino que nos ayudará a aprovechar los alimentos que ya tenemos en casa y, así, ahorrar dinero en las compras del super. Solamente hay que abrir las puertas a la creatividad.
Por ejemplo, unos plátanos maduros pueden pasar a ser un delicioso postre si los cocinamos con canela, vainilla y un poco de azúcar o miel. Un guiso puede transformarse si, en lugar de papa, le agregamos papa y yuca, a un plato un poco más dulce. O en lugar de arroz, podemos cocinar quinoa en caldo de pollo y agregando algunas hierbas frescas y almendras.
Incluso, con pocos ingredientes, podemos cambiar platillos para que se parezcan a los típicos de otras culturas o países. La comida asiática es una de las más gustadas. El trío mágico de esta cocina es jengibre, ajo y cebollinos. ¿Hacen un salteado de vegetales o pollo? Añadir estos ingredientes, junto con un chorrito de salsa de soya o aceite de sésamo, transforma cualquier platillo básico en una explosión de sabor oriental. También pueden espolvorear semillas de sésamo al final para un toque auténtico.
Además, usar leche de coco y curry en lugar de una salsa de tomate y tendremos un curry tailandés en minutos.
¿Tienen eneldo, orégano, tomillo o salvia en casa? Estos ingredientes son la base de muchos platillos griegos. Y al agregarles un poco de limón, aceite de oliva y ajo tendremos un sabor mediterráneo único. Por ejemplo, un simple pollo al horno con estas hierbas y una guarnición de papas al limón les transportará directamente a Grecia. Esta receta de palmitos y guisantes también es un ejemplo del giro que nos da el eneldo. Y mezclando yogurt natural con ajo y pepino rallado se convierte en tzatziki, una salsa griega ideal para acompañar carnes o ensaladas.
Y si lo que queremos es traer el Caribe a nuestros platos, podemos agregar al típico un poco de leche de coco y chile panameño para transformarlo en algo muy diferente y, definitivamente, delicioso. No olviden acompañarlo con maduro frito como guarnición ya que hace de la experiencia aún mejor.
Si son amantes de la comida mexicana, unos gallitos de fajitas de carne pueden transformarse con culantro fresco, limón y chiles secos o unas gotas de salsa picante. Y una sopita de tomate puede dar un giro si se le agrega tortillas fritas, aguacate, queso fresco y chile pasilla en tiras.
El simple cambio de hierbas y quesos puede llevarnos directamente a Italia, como usar albahaca, romero y orégano para las salsas o carnes. Por ejemplo, un espagueti con tomate básico se convierte en una experiencia italiana si agregamos queso parmesano fresco, albahaca y aceite de oliva extra virgen. Además, unas gotas de vinagre balsámico sobre vegetales asados le dan un aire mediterráneo instantáneo.
También es posible convertir un platillo menos conocido en uno más tico. Por ejemplo, cuando encontramos queso feta y albahaca en una receta, los podemos cambiar por queso Turrialba y culantro. O agregar cebolla, chile dulce, ajo y culantro a otros platos también pueden dar ese giro costarricense.
¿Se animan a probar? La cocina es un espacio para explorar, y pequeños cambios pueden ser la chispa que necesitan para convertir lo cotidiano en extraordinario. ¿Cuál será la próxima transformación culinaria? ¡Cuéntenos en nuestras redes sociales!